A ti no te vengo con cuentos, mis disculpas ya son habituales, ya te aburriste, ya te cansé. Lo hice yo solo, con mis propias manos. Me ayudaste, me quisiste, me soportaste, me diste la mano y la quemé. Te la hice pedazos, la rompí. Felizmente sé que estarás bien, porque resucitas. Porque no hay quien te gane. Porque eres la base de mi semilla, la tierra más fuerte.
Te escribo para despedirme, para que me vuelvas a leer. Será el único momento débil de tu día. Luego te secarás las lágrimas y pensarás que no vale la pena.Que ya fue suficiente, que hay mejores cosas que hacer, responsabilidades que cumplir, horarios que agendar, palabras que decir. Te refugiarás temporalmente en mis recuerdos y te alejarás de tu mundo por un instante. Pero hasta las tormentas más fuertes duran lo que duran. Se extinguen. Ya no estaré ahí para hacerme la víctima por algo que no hiciste mal. Ya no estaré para que me digas qué hacer o qué sentir. Ya no estaré ahí para decírtelo. Ya no estarán más mis manos, ni mis brazos. Pero no te importará. Eres muy fuerte. Solo me consuela saber que no escucharé más que en realidad no valgo. Que, muy sutilmente, no soy nada.Que no es justo que estés soportando todo esto. Que no te lo mereces. Ya no estaré para pedirte disculpas, para equivocarme, para hacerte infeliz. Para ser un tonto.Para ser irrespetuoso. Ya no estaré. Simplemente.
Pero tú estarás y lo cuidarás, serás lo mejor que le pase. Serás su amiga, su confidente. Y le dirás la verdad aunque te pida que mientas. Serás cautelosa con tu cariño.
Me apena saber que te recordaré como ayer. Hoy no sonreirás. Y tú me recordarás cobarde, arrepentido y lloroso.
Se lo contarás, en algún momento, pero le dirás la verdad. Porque lo amas.
No tengo más palabras. Estarás fuerte, vas a querer estallar, hacerme trizas. Yo te pediré que estés triste.
No lo harás.
Te amarás.
Lo amarás.
Me voy.












