miércoles, 19 de septiembre de 2012

Para cuando leas esto

A ti no te vengo con cuentos, mis disculpas ya son habituales, ya te aburriste, ya te cansé. Lo hice yo solo, con mis propias manos. Me ayudaste, me quisiste, me soportaste, me diste la mano y la quemé. Te la hice pedazos, la rompí. Felizmente sé que estarás bien, porque resucitas. Porque no hay quien te gane. Porque eres la base de mi semilla, la tierra más fuerte.

Te escribo para despedirme, para que me vuelvas a leer. Será el único momento débil de tu día. Luego te secarás las lágrimas y pensarás que no vale la pena.Que ya fue suficiente, que hay mejores cosas que hacer, responsabilidades que cumplir, horarios que agendar, palabras que decir. Te refugiarás temporalmente en mis recuerdos y te alejarás de tu mundo por un instante. Pero hasta las tormentas más fuertes duran lo que duran. Se extinguen. Ya no estaré ahí para hacerme la víctima por algo que no hiciste mal. Ya no estaré para que me digas qué hacer o qué sentir. Ya no estaré ahí para decírtelo. Ya no estarán más mis manos, ni mis brazos. Pero no te importará. Eres muy fuerte. Solo me consuela saber que no escucharé más que en realidad no valgo. Que, muy sutilmente, no soy nada.Que no es justo que estés soportando todo esto. Que no te lo mereces. Ya no estaré para pedirte disculpas, para equivocarme, para hacerte infeliz. Para ser un tonto.Para ser irrespetuoso. Ya no estaré. Simplemente.

Pero tú estarás y lo cuidarás, serás lo mejor que le pase. Serás su amiga, su confidente. Y le dirás la verdad aunque te pida que mientas. Serás cautelosa con tu cariño.
Me apena saber que te recordaré como ayer. Hoy no sonreirás. Y tú me recordarás cobarde, arrepentido y lloroso.
Se lo contarás, en algún momento, pero le dirás la verdad. Porque lo amas.

No tengo más palabras. Estarás fuerte, vas a querer estallar, hacerme trizas. Yo te pediré que estés triste.
No lo harás.
Te amarás.
Lo amarás.

Me voy.




El fin de mi incivilización

En este momento me palpita el corazón como nunca antes, con la rabia de no haber sido sincero, con la esperanza de morir con prisa, con la melancolía del que nunca volveré a ver.

He decidido emprender un retorno hacia lo que antes fui, antes de ser quien soy, a la nada. He decidido no luchar más por mi, eso te incluye. Soy un cobarde, pero hasta de eso puedes aprender. Aprender que se lucha como lucha tu vida a tu lado, como luchan quienes te dan de comer. Aprende a ser distinto a quien dice amarte, no seas como yo.

No he demostrado nada con mi existencia y justo cuando estoy en el mejor momento, decides tú ser mi aliado, decides tú ser mi cómplice y mi mejor amigo. Mi socio. No he decidido nada en la vida más importante que tú.
Quería que te enorgullezcas de ti mismo, que no tengas que demostrarme nada, solo ser feliz. Pero quería yo mismo llevarte por ese lado. Y justo en ese momento, decido yo dar marcha atrás. A la nada. Nuevamente, hacia el vacío.
Siento que es la última vez que me escucharás, que me verás, que sentirás mis labios en tus mejillas, en tus manos, en tus pupilas. Siento que estarás dormido cuando me vaya, que no verás mi cobarde partida, siento que estoy escribiendo para ti, pero sé que es mi yo antiguo el que te habla.

Sé que quiero que sea martes, enero, en la tarde, con ella. Sé que quiero que estés ahí, con tus manos extendidas llevando el símbolo de mi eterna felicidad. Mas no estoy seguro si sucederá. Si tus lacios cabellos me sorprenderán sonriendo de felicidad. No estoy seguro de quererme y demostrarte que es querer. No estoy seguro de morir, justo ahora mientras te escribo. La cobardía puede ser aún más cobarde cuando no se ha sido lo suficientemente cobarde como para ser valiente.

Siento que esto es más grande que mis vicios, que mis miedos y que otras veces, cuando creía que era grande.
Al amor de tu vida le prometí que era la última. Pero la última será esta, esta porque no habré de darle cabida a otra, porque ya no estaré. Tú estarás, con ella, pero no me recordarás y cuando te hablen de mi, te dirán la verdad. Eso me apena. Que siempre quise la verdad para ti, pero esta vez me gustaría que te mientan. Que te digan que fui un héroe, que te digan que fui digno.

Me gustaría verlos partir rumbo a tu felicidad, de la mano con tus miedos, relegándolos de a pocos, con tu sonrisa cierta, con tu mirada franca, con tu corazón puro. 

Si la vida hubiera sido más dura, yo habría sido menos cobarde.

Si quieres saber la verdad, me voy. Por cobarde y porque no podría soportar no tenerte. Por idiota y porque no supe ser sincero. Por que no me amo, pero a pesar de eso aprendí a amarte. Me voy porque tú te quedas, porque no quiero y no puedo llevarte conmigo.

Me voy, planeo mil cosas, pero no sabré como será mi fin, cuál de las cosas resultará. Cuando haya resultado algo bueno, ya no estaré para rendirme ni arrepentirme, ni para decir, resultó.
Ya no estaré para ti. En tus conversaciones no me incluirás, seré quien nunca estuvo. Probablemente me odies por saber la verdad. Quizás hasta me niegues. Estaré feliz de que no seas como yo. Pero no estaré aquí para compartir mi felicidad. En pocas palabras, no seré feliz.

Te amo, si a alguien amaré será a ti, si por alguien he amado, es por ti. Si cada día sufro es por mi, si todo esto es culpa de alguien, es mía.
Tú debes ser feliz, lo sentencio. Debes ser mejor, debes ser más que cualquiera. Si tu quieres.
Ya sabes a qué se llega cuando no llegas. Ya sabes a qué abstenerte cuando no puedas.

De un árbol malo pueden nacer buenas semillas, recuérdelo siempre.

Adiós, si existe Dios. Hasta siempre.

PD: ¿Cómo hace el dinosaurio?