viernes, 21 de agosto de 2009

Llegan algunas libélulas a acompañarme

Gracias por el abrazo, gracias por la confianza, gracias porque me quieres como me quieres, gracias por no quererme como yo quiero.



Hoy bajaron tus manos a mirarme
y me sentí especial de mil maneras,
me devolviste la esperanza sin amarme
y yo la quiero a pesar de pasajera.

No quiero escribir más porque no entiendo
si debo o no pensarte con el alma
si debo o no quererte con más calma
o dejar mi amor callado por más tiempo.

No quiero escribir más pues me ilusiona
y es tanta la alegría que yo grito
y es tanto el desamor que ya no existo
cuando tu risa nuevamente me abandona.

No quiero escribir más porque me daña
aquel tibio caminar de tu cariño
intempestivo y calmo como un río
que sin calidez ni frío hoy me baña.

No quiero escribir más pues me fractura
robar tu candidez por un segundo
besar tus bellos labios en mi mundo
y dejarte un poema en la cintura.

Y quiero sentir más aunque no duerma
y quiero ser más por ti, te lo confieso
a pesar de que del amor no salga ileso
por más que mi espera se haga eterna.

Princesa, quiero caminar como dos niños
pisando anaranjadas flores carcajeando
e ir con uno de tus rizos dibujando
el dulce palpitar de mi cariño.