miércoles, 19 de agosto de 2009

Sin libélulas al final del túnel


Sin poesía, sin verso, es lo más crudo y sincero que he sentido. Así lo escribo:


De camino a tus brazos, hoy lloré en silencio,
caminé como quien va a su última morada
y no es que me hayas hecho algo, no, nada,
solo que me contaste que ya tienes novio.

¿Escuchaste aquel quebrar de un corazón?
no era el mío, no se quebró, cayó en pedazos
quedó hecho polvo, no pude contar los trozos
para qué contarlos si ya no hay razón.

¿Es preciso entonces decirte que te quiero
y que eres tú en quien apoyo mis sentimientos
y que eres tú la dueña de mis pensamientos
y que eres la mujer con la que sueño?

O ¿es mejor callar y vivir con un nudo en las palabras?
pues a pesar de que todo lo que hago en mi vida es cierto
necesitaré una manta de mentiras para cubrir lo que siento
ya no sé que hacer, yo te pienso y tú no me amas.

Todavía quiero escuchar tu voz sincera,
aún espero caminar tomados de las manos,
los inviernos pasarlos los dos acurrucados,
velar por ti en verano, otoño y primavera.
y reír tiernamente con mis chistes malos.
En esta época de soledad y extraños ratos
la esperanza se va más de lo que llega
y aunque alguien bese ahora esos delicados labios,
por más que ya no quiera que sigamos siendo amigos
y aunque se haga más larga y cruel esta espera
sé que vales la pena y por ti, la vida entera.